Regreso al infierno-cap 1.

Salió a la calle buscando aire. La tristeza como única compañía y bien abrazada a su cintura. No hay momento de sosiego para quien no supo sembrar amor. No hay palabras que consuelen la soledad del alma. No hay paz, ni conformidad ante la tormenta que agita el corazón, nubla la mente y detiene la eternidad.

Por el camino, gente con miradas vacías, falsedad. En su cabeza ilusiones rotas, nostalgia de tiempos mejores y angustia ante el vacío. Un cantante trotamundos bajo el puente entona una canción que se clava como una espada. Nadie se para para escuchar. Nadie escucha. Nadie mira. Momento de llanto desconsolado que estrangula la garganta, de temblor que agita el cuerpo. Palabras que hieren; recuerdos que flagelan el espíritu haciéndolo sangrar; llagas inundadas de sal y vinagre, destrucción, mientras la voz desgarrada del músico acompaña los gemidos de su guitarra.

Borrachera de lágrimas tras la que el espíritu del guerrero se levanta para volver a caer y levantarse mil veces deseando que los dioses consideren que se ha ganado Valhalla. No es el momento.  Aguarda la resaca de amargura, la noche con su oscuridad y sus demonios que, una vez más, le arrastrarán al averno donde se quemará hasta consumirse completamente para renacer de sus cenizas con el alba, empezando un nuevo ciclo.

Una llave atada al cuello con una cinta roja revela que aún tiene lugares donde ir, puertas que abrir; pero mientras caía la noche, la soledad se encarnó en cuerpo de mujer y sentándose a su lado le susurró al oído un secreto que le hizo estremecerse con un escalofrío que recorrió su espalda de arriba abajo. Por fin una luz, una esperanza, y como respuesta una sonrisa.

La soledad se esfumó tras contarle el secreto. Ahora él sabía por donde debía tirar. Puede que pidiera ayuda a los demonios de la noche para lograr su cometido. Necesitará 9 lunas para llevar a cabo su particular tarea. Inguz le apoya.

Fin capítulo 1.

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Amigo árbol.

Plantado durante siglos nadie se fija en su grandeza, en su historia ni en sus recuerdos. La gente lo esquiva. Un perro lo orina, falta de respeto. El hombre apaga una colilla en su corteza, en el mismo lugar, donde un joven señaló un corazón, un nombre y una fecha. El árbol no sangra por sus heridas, no se queja, solo deja que el viento golpee sus ramas, y se lleve las hojas muertas para que otras broten. Es la ley de la vida.

Amigo árbol. Eres un ser perfecto. Tus raíces, bien profundas, inervan la tierra en busca de alimento. Has observado generaciones enteras, tan fugaces como tus hojas. Y tú estás ahí, aprendiendo, sintiendo, sin inmutarte. Amigo árbol. Cuántas cosas por enseñarnos.

 

 

 

 

Noche de insomnio

Es la 1 de la mañana. Cierro mis ojos,

el bullicio se hace dueño de mi mente.

Leo, respiro, focalizo, algo no funciona.

Decido no perder el tiempo,

Me ducho, me visto y salgo,

Mis piernas me retornan a la calle,

Vago durante horas sin rumbo,

ninguna pócima duerme mi mente, solo caminar.

Ideas y pensamientos fluyen sin parar,

Gente en la madrugada me recuerdan que hay vida,

Gente que ríe, gente que se hace compañía.

Huyo de la gente, solo la observo y camino.

Ratas y pájaros se acumulan a mi alrededor,

Pierdo de vista a la gente,

pero siempre la observo, siempre camino.

Me Invaden recuerdos provinientes del futuro,

no deseo cambiar el pasado,

en el presente, solo caminar.

Satisfacción.

Hoy no hay luna, hoy no hay estrellas.

No hay aullidos, no hay silencio.

La humedad empaña los coches,

el sueño va y viene, pero yo camino.

Camino sin parar. camino para pensar.

camino para agotarme y caer rendido.

camino para dormir y descansar.

Regreso, me acuesto,

vuelvo a entrar en el bucle,

se cierran mis ojos, la oscuridad me deslumbra,

ya no hay calle a la que volver,

ya no hay lugar al que regresar,

inmóvil, observo mis pensamientos,

respiro, aprovecho la razón,

respiro, descarto la emoción.

no combato, solo observo,

me levanto, paseo entre paredes,

escribo, escribo, escribo, escribo

Planifico, marco prioridades,

vivir caminando;

caminar hasta agotarme,

hasta que pueda dormir y descansar.

Las 7. Negra noche, vete ya.

Amanece.

Mañana dormiré.

 

 

 

 

 

 

 

 

Microrrelato: todo fluye mientras nada cambia.

Desperté y nada había cambiado, o quizá todo. Dicen que nada permanece, que todo cambia, que todo fluye continuamente, que no puedes bañarte en el mismo río dos veces porque la corriente del agua erosionando las piedras hacen que ya no sea el mismo río. Sin embargo, nada había cambiado cuando abrí los ojos: los platos seguían encima de la misma mesa sobre la que los dejé, la habitación seguía en el mismo desorden caótico, y el trabajo que debía realizar seguía esperándome. La misma oscuridad, la misma intranquilidad, los mismos anhelos y los mismos sueños. Quizás lo único que cambió es que todo me resultaba más familiar, más propio de mí. Resignación, pensé; todo tiene un sentido, y más tarde o temprano el sentido se manifestará. Sonrisa y una dosis de esperanza mientras el alma vuelve a viajar hacia el mundo de los sueños en busca de luz y armonía. Como el bambú, emergerán los sueños desde la tierra donde germinan para buscar la eternidad luminosa.

 

 

 

 

 

La envidia de las ninfas

Érase una vez una joven princesa llamada Laura. Sus padres le pusieron ese nombre porque sabían que iba a ser una mujer victoriosa, pero ella no quería aceptar su destino de princesa. No quería ser una de esas chicas mojigatas que conocía. Su destino era correr aventuras y ser libre, sin ataduras, y sin los compromisos a los que las otras princesas estaban abocadas.

Laura era la mujer más hermosa de la tierra. Todos los hombres y mujeres la amaban cuando no la enviaban por su fortaleza, su valentía, su inteligencia y su belleza sin parangón. Pero además de todo esto, Laura era envidiada por ser una mujer libre y que vivía la vida como ella eligió vivirla. Sin hacer nada para ganarse la enemistad de nadie, lo cierto es que Laura era capaz de provocar los mejores y los peores sentimientos entre la gente que le rodeaba, y no solo eso, sino que algunas de las criaturas que junto a los humanos poblaban el planeta, también eran influídos por la inocente princesa que nunca hizo daño a nadie.

Tal era así, que Laura a pesar de vivir al margen de los convencionalismos de la época, ayudaba a todo aquél que necesitara apoyo o ayuda. Si alguien se sentía desorientado, allí estaba ella para escuchar y apoyar a la persona para que encontrara su camino. Si alguien se ausentaba de su casa por unos días, Laura se prestaba solícita para cuidar de la casa, de los animales y de las plantas para que nada malo les sucediera en ausencia de sus dueños. Si alguien pasaba un mal momento, Laura siempre estaba ahí. Amiga de sus amigos, dando lo mejor de si misma a todo el que lo necesitara.

Pero un buen día, las celosas ninfas de agua, viendo que la princesa Laura congregaba más devoción que todas ellas juntas, se reunieron en el estanque junto al prado, para conspirar sobre las acciones que habían de decidir para evitar que aquella bella y valiente princesa dejara de ser la más hermosa criatura sobre la tierra. Tras sus deliberaciones, las ninfas decidieron recurrir a la bruja del bosque para que, con su magia negra, le enviara un hechizo para que dejara de ser la hermosa Laura.

La bruja del bosque elaboró el conjuro más poderoso contra la belleza, y a partir de ese momento, Laura empezó a sufrir la caída de sus dientes, que la bruja ya había procurado debilitar.

De esta forma, la princesa fue objeto de los celos y las envidias que despertaba, y poco a poco, fue perdiendo los dientes uno a uno. Laura, que realmente nunca pretendió ser la mujer más hermosa, se entristecía cada vez que un nuevo diente se le caía. No entendía por qué sufría aquel castigo divino, y su tristeza se tornó melancolía, y los hombres y mujeres que antes la veneraban ahora la repudiaban, y así fue como la princesa entró en una profunda depresión y a no salir nunca más de la cueva donde habitaba.

El rumor sobre la desgracia de Laura se extendió por todo el valle. Las ninfas de agua recobraron su poder sobre los humanos, y Laura se vió injustamente tratada solamente por ser ella misma, una buena persona que ayudaba a los demás siempre que podia. Tan rápido se extendió el rumor, que Al Batsar, el druida del valle, y amigo personal de la joven princesa, se enteró muy rápido de la desgracia de Laura, y enfureció cuando supo que las ninfas de agua y la bruja del bosque lo habían planeado todo, pero el druida se sentía impotente, porque nunca un druida, ni siquiera tan poderoso como Al Batsar podía arreglar los efectos del hechizo de una bruja, como la del bosque.

La situación se volvió dramática. Laura no sonreía y su sonrisa  provocaba que ningún animal o planta pudiera sobrevivir. La tierra se volvió un lugar oscuro y sombrío con la ausencia de la sonrisa de Laura.

Al Batsar acudió a la caverna de los montes de Cassandra a hablar con Daemon, el padre de todos los druidas y señor del reino vegetal. Daemon entregó dos frascos a Al Batsar, el primero para verterlo en el estanque de las ninfas, que rápidamente se tornó de color negro y empezó a producir un olor a podrido. De esta forma, las ninfas de agua volvierno a reunirse y a intentar convencer al druida de que las dejara  en paz. El druida enfurecido por el trato que se le había dado a la princesa, habló con las ninfas exigiéndoles que si querían que sus vidas siguieran disfrutando del agua cristalina del estanque, debían convocar a la bruja del bosque y pedirle que el conjuro que se había practicado contra la princesa fuera desactivado para siempre.

Así lo hicieron las ninfas. LLamaron a la bruja del bosque nuevamente para pedirle que en esta ocasión deshiciera el hechizo y permitieran que Laura recobrara sus dientes y su sonrisa. La bruja aceptó a regañadientes, pero no les hizo caso. Al Batsar, presente en aquella conversación entre las ninfas y la bruja decidió utilizar el segundo frasco que Daemon le había entregado.

Con el segundo frasco, el druida consiguió que el bosque de la bruja se convirtiera en un lugar escarpado y carente de cualquier tipo de árbol que pudiera proteger a la bruja. Ante este hecho, la bruja decidió poner fin al hechizo. Laura recuperó sus dientes y su sonrisa y la tierra volvió a ser el lugar más hermoso gracias a ello.

La bruja y las ninfas fueron convertidas en sapos para que nunca más pudieran hacer daño ni a Laura ni a nadie que tuviera su corazón, y desde entonces, el ratoncito Pérez visita a todas las niñas que pierden algún diente, para protegerlas de que ningún hechizo maligno pueda afectarles y que ninguna sonrisa se pierda por el camino.

 

 

 

 

 

 

 

Pero LauraUn día, en el estanque que había junto al prado, las ninfas de agua se reunieron en círculo para

 

 

Cuento corto:La extraña visitante

iris-lgEn la víspera de Halloween, Ron Malson se encontraba fumando un cigarrillo en el balcón de su apartamento. Desde allí divisaba como chicos y chicas de todas las edades disfrazados de personajes terroríficos picaban en los timbres de las puertas de la gente, para asustarles y pedir caramelos a cambio.

En su ordenador sonaba la música de Metallica, lo cual no impidió que escuchara el timbre de la puerta que sonaba insistentemente. Se fue hacia la puerta sin pensar, pensando que algunos de esos chavales con ganas de juerga habían escogido al azar su apartamento, y le tocaba elegir entre susto o trato. Abrió la puerta de golpe, pero para su sorpresa no había ningún chaval en la puerta, sino una hermosa joven que le dirigió una intensa mirada mientras le decía:

.- No me conoces, pero yo a tí sí. Necesito que me dejes entrar y contarte algo asombroso, algo que no te puedes ni imaginar.

Ron, que no dejaba pasar a nadie al interior de su apartamento, no lo dudó. La joven dió unos cuantos pasos hacia el interior del apartamento, mientras Ron cerraba la puerta y la acompañaba para que tomara asiento. Tras disminuir un poco el volumen de la música, le ofreció algo de beber. Ella pidió algo dulce, y Ron le ofreció una copa de destilado de granada sin alcohol, mientras la chica agradecía con una leve sonrisa el ofrecimiento.

.- Dime. Has conseguido captar mi curiosidad. ¿qué es eso de que me conoces? y ¿qué es eso tan asombroso que me tienes que contar?.- preguntó Ron.

.- “Mi nombre actual es Heather, aunque cuando te conocí me llamaba Anne Goldin…”

.-¿cómo que cuando nos conocimos?. Yo no te he visto nunca.- interrumpió Ron.

.- “te ruego que me permitas explicarme, y aunque suene extraño, tú y yo nos conocemos hace más de 200 años, aunque ni con este nombre y con este aspecto. Tus sueños, tu soledad, tu forma de comportarte con la gente…. ¿nunca te has preguntado por qué eres tan diferente al resto?. Preguntó Heather.

.- Debe tratarse de una broma, pero dime ¿quién te ha enviado?. Hoy es día de bromas y de sustos, pero me parece que lo tuyo es una broma pesada. No sé como sabes esos pensamientos que tengo a veces, ni lo de mis sueños, porque nunca los he compartido con nadie, pero….

Ahora era Heather quien interrumpía poniendo el dedo índice sobre los labios de Ron, pidiendo que guardara silencio.- “Déjame seguir, Ron”.- dijo Heather.

.- Tu nombre real no es Ron, sino Wickle. La razón por la que no encajas aquí, es porque tanto tu espíritu como el mío son especiales. Tu eres un poderoso brujo que has muerto y vuelto a reencarnarte durante miles de años, y yo soy una hechizera cuyo nombre como ya te he dicho fue Anne Goldin. Fuíste tú quien me conferiste el poder de realizar conjuros. Fuíste tú el que convertiste a la hija de un humilde pastelero en lo que soy, y fuíste tú la persona, querido brujo, la fuerza que me hizo sentir el amor y la pasión que nunca más he vuelto a sentir con nadie.

Ron sonreía.Pensaba que aquella chiflada se había escapado de algún psiquiátrico, pero era guapísima, su mirada era angelical, y lo que decía tenía el encanto de una historia tan bonita como fantasiosa. Mientras escuchaba, Heather seguía con su historia.

.- La razón por la que vengo a verte es porque necesito que vuelvas a mi lado. Solo durante el día de hoy puedo reencarnarme en humana para explicarte ésto y conseguir que vuelvas. Es por ello que no tenemos mucho tiempo.

Ron decidió intervenir:

.- Está bien, Heather o Anne, o como quiera que te llames. Me pareces una mujer guapísima e inofensiva, pero creo que no debes estar muy bien de la cabeza. De todas formas, imagina que me creo tu historia, y soy el brujo más milenario de la historia. ¿por qué no tengo poderes y ¿qué quieres decir con que vuelva contigo?, ¡ahora estamos juntos!

Heather se disponía a seguir, cuando una insospechada tormenta de rayos y truenos asustó a Ron, y una intensa lluvia arreciaba como si quisiera inundar todas las calles, provocando que cada gota de agua que golpeaba en el suelo, sonara como un martillazo en la cabeza de Ron. La noche se había cerrado de golpe, y Ron se apresuró a cerrar la puerta del balcón para evitar que ningún rayo despistado se colara en su casa. Seguidamente, volvió a su asiento para seguir escuchando a Heather, no sin antes encender un cigarrillo.

Tan pronto como tomó asiento, Heather continuó:

.- Este cambio de tiempo es la señal. No tengo mucho tiempo para explicarte mucha cosas. Sólo te diré que me has de creer. Tus sueños sobre surcar los cielos volando… todo es verdad. No eres un brujo milenario, Wickle, eres el brujo más fuerte de la historia. Tienes el poder de la transmutación y de la comunicación con animales y plantas. Tienes el poder de atravesar la piedra con tu mirada, y tienes el poder de invocar al rayo y dirigirlo hacia donde quieras, y tienes el poder de conferir parte de tus poderes a alguien en quien confíes. Eso es lo que hiciste conmigo cuando nos conocimos en 1780. Tuvimos una romántica y pasional historia, y me enseñaste algunos de tus secretos mejor guardados, me enseñaste algunos hechizos y me concediste la vida eterna, solo que tu conjuro fue inacabado….

Ron seguía incrédulo el discurso de Heather, aunque, empezaba a sospechar que no todo era tan falso, porque era cierto que tenía desde hace semanas un sueño recurrente en el que volaba.

.- Sí Wickle. Estabas formulando aquél conjuro para darme el don de la inmortalidad del alma y la eterna juventud, cuando el demonio Ankor, tu principal rival, y señor del mal, te atravesó con su flecha envenenada para que murieras en aquél cuerpo y que en el resto de reencarnaciones que tuvieras no recordaras nunca tu auténtico ser ni la razón de tu existencia. Oh Wickle, A mi me quemaron en la hoguera por bruja en Suiza en 1782, y desde entonces solo puedo tomar cuerpo humano una vez al año coincidiendo con el día en que me quemaron. Te demostraré que tienes algún poder que no conoces y que puedes utilizarlo ahora, pero no recuperarás tus poderes hasta que no transmutes en cuervo.

-Está bien hechizera, supongamos que te creo. ¿cuál es ese poder que tengo y que dices que no conozco?.- Preguntó Ron.

– Tienes dos poderes que te demostraré. El primero de ellos es fácil: tienes el poder de hacer que la lluvia cese, con tan solo desearlo. Ahora puedes hacerlo. Llueve intensamente y puedes hacer que pare si te concentras unos segundos.

Ron se concentró en el cese de la lluvia y efectivamente la lluvia cesó de golpe;

.- Alucinante.- sonrió.- ha sido una casualidad. Ya veremos si puedo hacerlo nuevamente cuando vuelva a llover.

.- Claro que sí!. -dijo Heather.- y el segundo poder que puedo mostrarte es precisamente ese, el de volver a invocar la lluvia y al rayo. Hazlo y descubre tu poder.

Ron se concentró en invocar la lluvia y al rayo, y ambos se manifestaron nuevamente. Extrañado y asombrado, Ron se pasó algunos minutos invocando la lluvia y al rayo y haciéndolos cesar, hasta que el clima se convirtió en una contínua intermitencia de lluvia.

Ron miró a Heather:

.- No sé como lo has hecho, pero te creo. Enseñame más.- inquirió a la joven.

.- Desgraciadamente no puedo mostrarte más. Nos queda muy poco tiempo, y si haces lo que te digo, y confías en mi, pronto dejarás de ser Ron y volverás a ser Wickle, volverás a disponer de todos tus poderes y estaremos juntos nuevamente por toda la eternidad, si lo deseas. Si no haces lo que te digo, por extraño que parezca, no volveré a poder regresar y nuestras almas quedarán desconectadas para siempre.

.-Está bien, Heather. Dime qué he de hacer para recuperar todos mis poderes y volver a ser Wickle. .- Ahora Ron estaba ansioso por ver como acababa esa historia.

.- Bien Wickle. Ante todo debes tomar unas gotas de esta pócima que tu mismo me enseñaste a elaborar. Contiene salvia, un hongo mágico, mandrágora y una infusión realizada con la sangre y el ojo de un cuervo. Te ayudará a la transmutación. Debes asomarte al balcón antes de media hora, subir a la barandilla y tirarte al vacío. Tu cuerpo se precipitará al suelo, pero tu alma escapará volando y te convertirás en cuervo antes de volver al estado humano o animal que quieras. En ese momento habrás recuperado todos tus poderes y estaremos juntos para siempre.

Ron encendió un nuevo cigarrillo, y se levantó del sillón donde estaba sentado, mirando hacia el balcón. ¿quieres que me tire por el balcón?. Creo que no, lo siento. me tomaré tus gotas, pero no me tiraré por el balcón… y de un manotazo arrebaró el frasco que Heather sostenia en sus manos y que contenía la pócima mágica que había preparado para la ocasión. La bebió de golpe, pero no unas gotas, sino el frasco entero.

Ron se sintió mareado. La pócima tuvo un efecto inmediato. En su entorno, Ron percibía cuervos y almas, estrellas deslumbrantes y una luna llena. Decenas de recuerdos de vidas ascentrales vinieron a su mente. Todo el conocimiento del mundo, todas las lenguas volvieron de golpe a su cerebro. Empezó a dar vueltas, hasta que atinó a abrir la puerta del balcón. Se subió con ayuda de una silla a la barandilla, y sin poder guardar el equilibrio ni siquiera durante unas décimas, se precipitó al vacío.

Heather miraba ahora el cuerpo inerte de Ron allí abajo en el suelo, con la cabeza abierta y desangrada, mientras algunos curiosos se acercaban al cadáver. Heather sonreía desde el balcón, mientras su rostro se desfiguraba y se convertía en el demonio Ankor, capaz de inducir a la muerte a cualquiera.

Fin versión 1.


Al día siguiente, la prensa local se hacía eco del triste desenlace de un vecino del pueblo, que sin saber cómo ni por qué, había decidido acabar con su vida arrojándose desde el balcón de su casa. El demonio había triunfado.

Pero, a lo lejos, imperceptibles ante la oscuridad de la noche, se entreveía el vuelo de dos cuervos que se dirigían hacia la montaña. Tras el salto de Ron, la trasnmutación en Wickle había tenido lugar. Las almas de Wickle y Anne se habían reencontrado, y quizás la estrategia del demonio Ánkor no había resultado tal y como el impostor esperaba. Ya en las montañas un hombre y una mujer desnudos sonreían mientras estrellaban contra el suelo un frasco igual al que Ron había tomado pero con un contenido que provocaba la muerte del cuerpo y del alma, tal y como el demonio preveía. El cambiazo que Anne le había dado a Ankor había funcionado. La estrategia de Anne había sido milimétricamente calculada durante siglos. La lluvia caía intermitente sobre el pueblo y cientos de rayos cruzaban el cielo una y otra vez durante esa noche. Wickle había vuelto gracias a la astucia de Anne.

Fin versión 2

 

Jarmush y la castañera.

castaneraJarmush había decidido marchar para siempre del clan. De hecho, había decidido irse a vivir aislado de cualquier contacto con el resto de humanos.

Durante toda su vida había intentado, en vano, conocer a otras personas como él, con las que poder compartir experiencias, intereses, juegos y conversaciones sin final. Sin embargo, Jarmush había perdido ya cualquier esperanza de conocer a alguien así. Se sentía frustrado porque se consideraba extemporáneo, su lugar no estaba entre los humanos, quizás tampoco en ese tiempo.  “Quizás en otra vida, en otro lugar o en otra época pueda encontrar a mi gente” .- pensaba. Pensó que una vida de retiro espiritual y de contacto permanente con la naturaleza serían su mejor hogar hasta que la naturaleza decidiera poner fin a su existencia.  Así que un buen día decidió hacer su hatillo y marchar.

No se llevó gran cosa. Algo de ropa para las inclemencias del tiempo, algo de comida para los primeros días, y una navaja para cortar, defenderse de los animales o utilizarla como herramienta. Su destino eran las montañas de Cassandra, un lugar inhóspito que nadie visitaba, pero en el que podría vivir tranquilo, con agua, frutos y caza abundante. Solo le acompañaba Nor, el perro lobo que había permanecido junto a él desde que se encontraron en el bosque de Eiwa, hacía ya 6 años.

Sin embargo, al tercer día de vivir en las agrestes montañas de Cassandra, se encontró con una anciana ataviada con un vestido negro, y que también se cubría el blanco cabello con un negro pañuelo. La anciana estaba sentada en una roca, y a sus pies un fuego a tierra donde asaba unas castañas.

Jarmush, sorprendido por el encuentro, se dirigió hacia la venerable anciana para preguntarle qué hacía en aquél recóndito lugar, tan apartado de la humanidad.

La anciana levantó su mirada hacia Jarmush, y Jarmush no pudo sinó fijarse en las miles de arrugas que daban a entender que aquélla anciana pasaba de los 100 años. Sin embargo, los ojos de la anciana escondían una mirada penetrante y encatandora. La anciana ofreció a Jarmush unas castañas recién asadas.- “come unas castañas, Jarmush, te reconfortarán…”.

Jarmush se sorprendió que aquella anciana supiera su nombre. La anciana sonrió:

.-“No es necesario que digas nada, Jarmush. Estoy aquí por tí. Puedo leer tu pensamiento incluso antes de que tu seas consciente de él. Tú me invocaste sin saberlo el día que decidiste huír de tu destino. No se puede huír del destino, y estas castañas mágicas que te acabas de comer te devolverán al lugar del que no debiste escapar”

Jarmush escuchaba con atención, después de haber comido las castañas. No podía decir ni una palabra, y Nor, el perro lobo, yacía tumbado a los pies de la anciana castañera, quien proseguía hablando:

.- “Volverás a tu lugar, y cada 31 de octubre te dedicarás a asar castañas para ofrecer a todo aquel que se dirija a tí. Tus castañas tendrán tal poder mágico, que las personas que las coman, se volverán solidarias y dedicarán el resto de sus días a repartir amor y alegría por el mundo. A cambio, solo te pediré una cosa…”

Jarmush no daba crédito a lo que escuchaba, pero le seducía la idea de poder cambiar aquéllo que le había hecho apartarse del mundo, así que asintiendo con la cabeza, contestó a la anciana

– “Usted dirá señora”.

La anciana prosiguió:

– “a cambio de ese don, debes darme tu alma. Llevo 5000 años intentando conocer a alguien como tú. Quiero tu alma, y con ella, obtendré la fuerza necesaria para adoptar un nuevo cuerpo más joven, y te acompañaré cada 31 de octubre en la misión que te he asignado. Si aceptas, nuestras almas permanecerán unidas para siempre, más allá de la vida y de la muerte, y nuestra magia unida servirá para que todas las almas en pena, y fantasmas desorientados encuentren su camino. ¿Aceptas?.


Y así fue como en las montañas de Cassandra una anciana cuyo nombre nunca supimos y Jarmush llegaron al acuerdo de asar castañas cada 31 de octubre. Si os encontrais alguna vez a Jarmush, acompañado de un perro lobo y de una joven castañera, y os ofrecen castañas, no lo dudeis. Cada castaña que comais aliviará vuestra alma y servirá para que un nuevo espíritu encuentre su camino.